La enfermedad fuera del sistema (y II)
La habitación estaba suspendida en el tiempo, nada ocurría en ella sin que él lo decidiera. Los minutos se plegaban como las sábanas, y el vaho del cristal le recordaba que había un corazón que seguía latiendo, circulando sangre y produciendo dióxido de carbono en sus pulmones, envueltos de un gris áspero. El humo...